Cuando un niño tiene la Xbox 360, acaba casi dependiendo de ella para pasar el tiempo, y muchas veces no hacen caso a sus padres por seguir jugando con la consola. Por eso
los padres de un chico de Chicago decidieron confiscarle la Xbox 360 durante un tiempo. Pero no contaron con que su hijo era un chaval muy espabilado capaz de usar el número de teléfono.
Por eso
llamó a la policía local para preguntarles si sus padres tenían derecho a hacer todo esto y la policía le dijo que iría a hacerle una visita. El caso es que al llegar le dijeron al chico que hiciera caso a sus padres y así le devolverían la consola, aunque no tengo muy claro que después de todo este lio los padres estén muy contentos.