En este mundo hay gente para todo, y esta es la historia de uno de tantos: un ladrón neozenlandés roba una noche una Xbox 360 en un domicilio junto con juegos por valor de 700€.
Al día siguiente cuando fue a jugar se dio cuenta que se había olvidado el cable de red en la casa de su víctima con lo que ni corto ni perezoso tras registrarse en Xbox Live, con el respectivo nombre, domicilio, etc, solicitó el envío de uno nuevo, y claro quien le iba a decir a él que la víctima llamaría a Microsoft denunciando el robo, tras lo cual Microsoft le respondió que ya estaba registrada y tras ponerse en contacto con la policía el ladrón fue detenido.
Una historia con final feliz, a diferencia de otras como
esta.